El arte de vender humo

La televisión vende humo. Podría dar varios ejemplos patrios pero hoy quiero centrarme en el alarde de este superpoder que hacen en los yuesei.

El reciente y fascinante estreno de TLC Extreme Couponing” es lo primero que me viene a la mente. En él conocemos a gente que ha canalizado su Diógenes hacia la recolección de cupones de descuento cuyas casas son alijos de cantidades industriales de productos adquiridos con descuento. Abres un armario y tienes cajas de cereales para tres años, miras bajo la cama de los niños y la cantidad de papel higiénico salva de apretones a medio mundo.

¿Y de qué va el programa? Estas buenas gentes se preparan concienzudamente el plan de compra y asisten al supermercado, cupones en mano, para llevarse a casa compras de 2000 dólares por la módica cantidad de 32$. Una música digna de ataques escualos en una película de Spielberg alimenta la tensión insoportable que ya de por sí supone ver a la cajera pasar los códigos de barras por la máquina. No me olvido de esos “coming up” previos a la publicidad con primeros planos preocupados de la protagonista, quien duda de si habrá hecho bien la compra como para pagar con los 40$ de su bolsillo. Trepidante todo. Aquí un ejemplo.



Tenemos concursos de arreglos florales o docurealities que nos adentran en el frenético día a día de un segurata de centro comercial. Qué genial es verles en sus monopatines eléctricos recorriendo a toda prisa el edificio a ritmo de banda sonora tipo The Fast and The Furious porque hay dos canis que se están peleando frente al Berska de turno.

Incluso a mí me venden humo en programas que sigo y me gustan como The Amazing Race o Top Chef. En la primera, a pesar de que seas consciente de que no es posible, el espectador siempre cae en creer esa falsa tensión del final cuando quedan sólo dos equipos por llegar a la meta. El montaje engañoso de las imágenes casi consigue disimular que unos lleguen de día y otros casi de noche. Con Top Chef, la cosa va más por las declaraciones. Siempre intercalan entrevistas con los concursantes hablando de impresiones y sentimientios con los momentos de cocinar. Sólo hay que fijarse bien en lo que dicen, en con quién se meten, en egos exaltados y arrogancias extremas. ¿Que todos dicen que el plato de mengano parece de principiante? Mengano ganará el Quickfire Challenge. No falla.

Pero, aunque seamos conscientes de todo esto, en el fondo nos encanta dejarnos engañar por la tele. Dejaros llevar por el absoluto sin sentido de True Blood, por la genialidad Trash de Scream Queens y por el culebroneo y bitcheo adolescente del placer cupable de turno.

2 comentarios :

  1. Y a veces nos pasamos de listos y cuando creemos que nos estamos dejando engañar resulta que no, que no hay engaño y es lo que ha pasado en realidad, nos quedamos con cara de tontos y encima lo disfrutamos más si cabe xD

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