Viendo la tele con la luz encendida

Vuelvo a estar de vacaciones festivaleras y ésta vez le ha tocado al Festival de Cine Fantástico de Sitges. El terror es uno de los géneros por excelencia de estos diez días de vísceras, apocalipsis y robots, un género capaz de dar pelotazos increíbles en el cine pero considerablemente delicado en televisión.
Desde aquellas radionovelas con voces guturales y efectos de sonido para crear atmósfera, la antología ha sido el formato por excelencia del género. Alguno de aquellos primeros títulos siempre serán clásicos televisivos: ‘Historias de la cripta’, ‘Alfred Hitchcock Presents‘, ‘The Outer limits’ o la gran ‘The Twilight Zone‘.

Varias décadas después, la ficción televisiva de terror nos llega con cuentagotas y generalmente mezclada con la fantasía o rebajada con suspense. Aunque siendo justos, el terror puro siempre ha sido escaso en televisión. Es un género delicado que expulsa (o repele) a cierto tipo de público por defecto y es comprensible que las cadenas lo miren con recelo cuando están en busca de algo competitivo.

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Expectativas y prejuicios televisivos, ¿Pedimos peras al olmo?


¿Qué le pedimos a una serie cuando nos asomamos a ella? ¿Pedimos historias relevantes y transcendentes? ¿Puro entretenimiento? ¿Unos personajes con los que sentirnos identificados?

La comunidad de ¡Vaya Tele! demuestra cada día el variado rango de expectativas y exigencias que cada espectador tiene para con las series. A la hora de acercarse a un nuevo programa televisivo, nuestra subjetividad y lo que buscamos de él entra en juego pero, ¿Se tiene suficiente en cuenta lo que ese programa pretende ofrecernos?

Yo misma saqué mi ojo más crítico con el visionado del piloto de ‘Revolution’. No encontré el universo post-apocaplíptico que esperaba. Sin embargo, algunos lectores afirmaban considerarlo entretenido y adecuado a sus expectativas.


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Cinco errores del piloto de 'Revolution'



Hace más de un par de meses me estrené en ¡Vaya Tele! hablando del High Concept y los peligros que como concepto implicaba su aplicación en televisión. La próxima semana, el 17 de septiembre, una desesperada NBC estrena la enésima serie-evento de los últimos años, ‘Revolution‘, un gran ejemplo de los inconvenientes y errores habituales que genera este tipo de planteamientos.

Todo lo que necesitáis saber sobre el equipo detrás de este estreno, el punto de partida de la historia y demás información lo tenéis en este post, por lo que me salto las presentaciones y voy directamente al desmenuce del episodio y a explicar con cinco motivos por qué considero que es un piloto muy fallido.


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Las claves del buen piloto


Siempre he defendido que una serie requiere varios episodios para encontrarse y establecerse, para adaptarse a su casting y para comprobar qué funciona y qué no. Precisamente una gran ventaja de la ficción televisiva es que su carácter seriado permite una gran evolución y ajuste del contenido, y por es por esto que juzgar y rechazar un nuevo título tras su piloto puede ser un gran error, además de injusto.

Sin embargo, cuando decenas de series se unen anualmente a las producciones existentes, es complicado poder dedicarle a los nuevos estrenos el tiempo necesario para valorarlos. En este entorno, el piloto cobra una importancia vital tanto para la cadena como para el espectador; una presión de la que rara vez logra salir bien parado.

Los descalabros comienzan ya en la etapa de promoción. Como comentaba hace unos meses, el High Concept facilita mucho las labores de marketing; concentra en interés en un punto de partida o un catalizador de conflictos llamativo. Aunque estos reclamos suelen funcionar, crear una expectativa tan grande es una práctica de riesgo que aumenta la posibilidad de decepción y, como consecuencia, fuga de audiencia en el segundo episodio.

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