Tiempos de Criba I

 Qué post-apocalíptico suena todo. Es por seguir la inercia de los últimos meses en este blog, que parece que haya estado escondiéndome de un ataque zombie, aprovechando las últimas rayitas de batería de portátil para actualizar hablando de Gran Hotel. Pero aquí vuelvo con energías renovadas, aún en plena puesta al día, para hablar de la pinta que tiene mi parrilla seriéfila de esta temporada que entra y de los supervivientes estivales.

Yo era de esa clase de seriéfilos suertudos que tienen tiempo para ver lo que probablemente sean demasiadas series. Not anymore. Ahora mi nivel de tolerancia se ha reducido a menos de la mitad y sólo admito series que me hagan feliz. Es por esto que la primera en caer ha sido Glee, una serie en la que lo único que se salvó del x2 en la segunda temporada fueron algunos números musicales. Covert Affairs fue el entretenimiento light del verano pasado, pero, por mucho que mi amor por Piper Perabo será eterno gracias a la fabulosa mamarrachada que es El Bar Coyote, esta vez no pasé del segundo episodio.

Nadie puede negar la existencia de ese recurso narrativo llamado cariñosamente “vamos a ponernos intensos”, táctica que Supernatural puso en marcha la temporada pasada y que mantiene y perfecciona en esta séptima aburrida y completamente prescindible temporada de los hermanos Winchester. Hubo un tiempo, allá por su cuarto año, en el que era una de mis favoritas y ese cariño me hará aguantar algún episodio más. La que no creo que sobreviva es Haven, un título ligero veraniego cuyos casos semanales eran curiosos e interesantes, algo que han decidido sacrificar en favor de la trama principal que, con tanta presencia, resulta demasiado cargante.

Llevar la contraria es una práctica divertida, pero al quinto episodio de Falling Skies me quedé sin ganas ni argumentos, algo que temo repetir con Terranova. A medias también se han quedado Hung, Parenthood y Awkward. Esta última tiene una claramente superior sustituta en la nueva comedia Suburgatory. Tampoco he seguido con True Blood. Su cuarta temporada estaba siendo desquiciadamente divertida pero se acumularon tantos episodios con las vacaciones que la pereza puede conmigo. Y no es la única que me da pereza. Aún no he decidido qué hacer con The Walking Dead, principalmente porque aún no he comenzado la temporada y no tengo ninguna gana de hacerlo.

Aún me quedan bastantes canapés televisivos que probar, así que ya veremos si en un futuro próximo no desaparece algún título más. Ya basta de tonterías. Yo lo que quiero es que una serie me haga sentir tanta fucking felicidad como Breaking Bad. ¿Es pedir demasiado? Probablemente sí, pero lo que no voy a permitir son dementores televisivos que me la roben. 



Y tú, ¿qué has abandonado?

 

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Los comentarios no sólo son bienvenidos sino que estoy deseando saber qué opináis para debatir sobre el tema; eso sí, siempre con respeto hacia la autora y el resto de lectores del blog. ¡Gracias!

Más pros que contras para Gran Hotel.

Nueva serie que saca Antena 3, nueva serie que lo peta. Y en este caso, lo merece. La cadena tiene muy claro desde hace tiempo cuál es su público y poco a poco lo fomenta y refuerza. Tiene un perfil mucho más definido que Televisión Española -que tiene que lidiar con un público demasiado generalista hasta para ser España- y más definido que Telecinco, que da tumbos entre el público adulto y femenino de su entretenimiento y el joven y algo masculino de sus intentos de ficción.

Gran Hotel ha sido la última e inteligente gran apuesta de Antena 3, que aprovecha el tirón de títulos como Downtown Abbey o La Señora para crear un drama de época con toques de misterio. A la cadena no se le puede negar el mérito de mezclar e introducir, con más o menos éxito, cierto tipo de géneros en sus producciones.

En contra

Empiezo con la parte mala por aquello de dejar después con mejor sabor de boca, ya que la impresión general tras el primer episodio es buena, y lo hago con la música. La banda sonora está fuera de tono en bastantes secuencias y, además, demasiado presente. Tanto que en muchas ocasiones distrae y molesta.

La interpretación es una de los grandes suspensos de nuestra ficción y Gran Hotel no se libra. Concha Velasco parece recién salida de Nip/Tuck y, junto con Adriana Ozores, están bastante planas. En general, la presentación de tramas ha sido muy eficiente en este episodio, no así la de los personajes que, salvo los más protagonistas, el resto resultan desdibujados y demasiado tópicos.

El eterno problema de la duración de los episodios se traduce aquí en un arranque con demasiados frentes. No hace falta presentar todas las líneas paralelas de trama en el primer episodio y cosas como la vida chunga del hermano borracho eran carne de episodios más avanzados. Lo mismo sucede con el final, que resulta tremendamente anticlimático por todos los misterios y cliffhangers que se abren en un momento. El episodio entero es efectivo y engancha, no era necesaria tanta muerte y tanta cosa.

A favor

A pesar de lo todo lo anterior, es una de las pocas producciones nacionales en mucho tiempo que me ha dejado satisfecha y con intenciones de continuar. Es cierto que las comparaciones son odiosas y que Gran Hotel bebe tanto de sus referentes que se pierde en ellos y carece de un toque de originalidad y novedad; sin embargo, la mezcla de géneros que comentaba y el simple hecho de estar ante una serie española con un tono dramático adecuado, sin chascarrillos, sin cotidianeidad ni españoladas, compensan esa falta de frescura en el contenido.

El nivel de producción es sorprendente. El cartón piedra se nota pero oye, también se notaba en Juego de Tronos y al igual que hacía la HBO, Gran Hotel compensa con la ambientación y la atmósfera, que están bastante conseguidas. Además, la realización es realmente sobresaliente, con una puesta en escena, dirección y montaje con intención y mucho dinamismo.

Como episodio de presentación ha sido excelente. Dejando a un lado el asunto de la saturación de frentes narrativos, consigue algo que aquí no se sabe o se tiene miedo a hacer y es combinar los aires de introducción con el tono, el ritmo y la estructura de un episodio cualquiera. La serie no sólo engancha por sus tramas, por eso no hacía falta tanto cliffhanger saturante, sino que atrapa por los personajes, por los ambientes y por las dinámicas. Interesa como conjunto.

En definitiva, me complace encontrar una ficción nacional tan atractiva y notable como Gran Hotel. Esperemos que todos los aspectos positivos se mantengan. Así que, con el atrevimiento de conocer el tipo de seriéfilos que leen este blog, os invito a darle una oportunidad a esta nueva serie, sobretodo a aquellos a los que normalmente os llamaría una producción de estas características (ya sabéis, drama culebronesco de época con algo de misterio). Podéis verlo en la página oficial.



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