Ojos que no ven, mando que hace zapping.

Greg García, creador de una de las mejores series nuevas del año, Raising Hope, se ha lucido con su última nota de prensa. Gracias a TheTVAddict, podemos leer su sarcasmo a la hora de referirse a la emisión de la serie. Os traduzco má o menoh:

(…) Como estás? Nosotros hemos estado fuera de la emisión por algún tiempo ya, lo que creo que va a ayudar mucho mucho mucho a la serie. Nada mantiene a la gente hablando, a pie de cañón, como desaparecer durante un par de meses.

De hecho, es una maniobra de marketing brillante por parte de la cadena: el método “ojos que no ven corazón que siente mucho”. Cuando tenía cinco años, mi padre se piró en mitad de la noche sin avisar. Mi hermana y yo no sabíamos si seguía vivo o si volvería siquiera. Dos meses después, irrumpió en casa, se meó en el armario y vomitó sobre nuestro gato. No podríamos haber estado más contentos de verle.

Así que os pido que comentéis que Raising Hope está viva y bien (…), vamos a irrumpir en las casas americanas para mearnos en sus armarios y vomitar en sus gatos. Y volvemos con grandes episodios, ¿Te lo puedes creer? Estamos ya a mitad de la primera temporada y todavía no damos pena (…)

Así de claro y directo se postula Greg García en contra del incómodo e inconveniente sistema de emisión americano y sus parones malditos.

Por una parte, uno puede comprender que las cadenas quieran estirar su producto lo más posible para que dure toda la temporada, recurriendo así al parón de navidad y a emisiones intermitentes si coincide algún festivo o evento deportivo o de importancia vital. Por otra, es difícil no pensar en las consecuencias dañinas del ello. No puedo evitar pensar, que los parones afectan mucho junto con otros factores como la creciente variedad de la oferta, a fomentar una audiencia cada vez menos comprometida, favoreciendo así el aumento exponencial de esas series autoconclusivas que tan poco exigen de ella.

Las series luchan contra estos parones como pueden. Recurren a los cliffhangers o a las apariciones estelares y eventos fuera de lo común para utilizarlos como reclamo a su regreso.

Los parones hacen que la audiencia olvide su cita semanal con la serie, pierda el interés por seguirla o encuentre un sustituto. Sé que a nosotros, que seguimos las series con tanta pasión y tan pendientes de cuándo llega lo nuevo, esto nos resulta inconcebible y no entendemos que el espectador pierda de repente el interés por una serie que ha seguido y disfrutado religiosamente durante tres meses. Lo cierto es que encuestas y datos demuestran que ocurre.

Evidentemente, no es lo mismo el parón de House en su séptima temporada que los dos meses de ausiencia de Raising Hope. Esta comedia nueva de humor peculiar ha contado con unas audiencias normalitas y no ha tenido oportunidad, con sólo 11 episodios, de construir una audiencia realmente comprometida. Suerte que sigue con Glee de lead-in y en un día no muy duro.

Con la cantidad de pilotos que se producen al año en tierras yanquis, y viendo la bajada de audiencia que provocan los parones, siempre he pensado lo WIN -WIN que sería que fomentaran la midseason como una temporada en toda regla, acercándose algo más a nuestro sistema de emisión. Pero bueno, con los tiempos que corren, supongo que las networks no tienen los cerditos para mucho jamón ibérico.


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El personaje es lo primero.. ¿o no?

Meterse en la piel de otra persona y dotarla de un carisma, presencia y personalidad propios no es plato para todo el mundo. En ese camino, hay personajes que traicionan a sus intérpretes atravesando la pantalla y engulléndoles completamente.

Kiefer Sutherland hizo un trabajo excelente con Jack Bauer. Tan excelente que esa cruz le va a perseguir de por vida y sus trabajos durante y posteriormente a 24 lo demuestran. Lo mismo le ocurre a Matt LeBlanc, que ha estado condenado a ser Joey desde que comenzara Friends y no importaba que fuera una película del espacio o el novio de un ángel de Charlie que el estigma de bobín iba a estar presente. Tanto es así que su gran vuelta ha sido para hacer y reírse de sí mismo. Lauren Graham no ha conseguido librarse del aire Lorelai en su nuevo papel en Parenthood y, a pesar de mis ganas por verla, temo que Matthew Perry en Mr. Sunshine se convierta en Mr. Chandler.

Pero esto es algo que funciona en los dos sentidos. Estas últimas semanas, la adaptación cinefilotelevisiva de La Torre Oscura está dando muchos rumores. Ron Howard es el encargado de adaptar la mayor de las obras del (a veces) maestro Stephen King. Tras conocer los “planes de emisión”, que mezclan tres películas y dos temporadas de televisión, el siguiente tema era el casting.

Para el personaje principal, Roland, el pistolero que va en busca de La Torre Oscura, sonaban nombres como Javier Bardem (Hollywood, supéralo), Viggo Mortensen (vamos, Aragorn, que lleva bien el gorrito) o Daniel Craig (puaj). Pensando en el primero, no niego su talento como actor, pero los últimos años es ver a Bardem y le veo a él, no a su personaje. Luego está Mortensen, que entre Alatriste y Aragorn parece que le quieren estancar como ha hecho Sean Bean, que parece que quiere ser Boromir para siempre jamás. Es como Clint Eastwood. Es un tipo con talento inmenso y con un carisma en pantalla como pocos… pero siempre es Clint.

Entiendo que La Torre Oscura es una saga difícil y que contar con una estrella de protagonista es la forma más fácil de reducir riesgos y abrir puertas al marketing, pero creo que Roland necesita de alguien nuevo que le de personalidad propia a un personaje con el que el espectador tiene que conectar tantísimo como para seguirle durante tantas entregas. Las estrellas generan rechazos y tienen muchos tics que en mi opinión son muy negativos para este tipo de sagas.

HBO está terminando la producción de su nueva gran apuesta, Juego de Tronos, otro título con intenciones de convertirse en una larga saga, y ha optado por un casting en su mayoría poco conocido, lo cual creo que es un acierto. Estas historias de fantasía con carga épica necesitan de sangre fesca en la interpretación. Peter Jackson lo sabía muy bien y para la tierra media optó por un reparto lejos de ser considerado estrellas, con algunas excepciones claro. Pero entre esas excepciones no había un Bardem ni un Craig. No había un Clooney o un Pitt. Este tipo de personalidades tanspasan la pantalla de una forma que no conviene a ciertos personajes.

Por supuesto, cuando la historia es una adaptación inevitablemente se busquen parecidos o adecuaciones entre los personajes originales y las personalidades elegidas. No me considero una talibán de las adaptaciones puristas. Todo lo contrario, doy bastante manga ancha. Las formas de narración y el formato de cada medio son muy distintos, pero el casting es probablemente el elemento más condicionante cuando se comienza un proyecto de adaptación y no puedo evitar sacar la lupa con una de mis sagas favoritas. Con respecto a la Torre Oscura, la productora ya ha confirmado que el papel irá para Bardem si él acepta.

Y vosotros, ¿alguna vez habéis considerado que el empaque de un actor se ha comido a un personaje del que esperabáis mucho?

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Los extras no solo están en el Dvd

No soy chica de virales. Internet es un océano de información sobre las series que más nos gustan. Cada vez más. Lo que hace unos años se limitaba a sinopsis, alguna foto promocional y el trailer en youtube, ahora ha digievolucionado y se ha multiplicado hasta límites insospechados.

Hay algunos que se quedan en lo básico y se limitan a fotos promocionales por episodio que acompañen a la sinopsis, un trailercillo y un par de noticias de casting. Otros lo llevan más allá y nutren la red de sneak peaks, teaser trailers, entrevistas con el reparto y/o el equipo y alguna portada de revista.

Otros lo llevan más allá y ponen el modo viral con con webisodios, con webs falsas, cuentas de twitter, perfiles de facebook, juegos online o apps de iPhone. Y el mundo de los extras seriéfilos no acaba en la red. Además de los Dvds, las figuras, los posters, camisetas, videojuegos y demás merchandising habitual, nos encontramos otras acciones como comics que sirven de continuación o precuela, juegos de mesa…

Pero quiero volver al mundo de Internet, porque es el inmediato y al que tenemos acceso antes, durante e inmediatamente después de seguir nuestras series, para preguntarme ¿Hasta qué punto es bueno?

En mi última entrada os hablaba de la novela gráfica animada que Fringe ha ido lanzando antes del estreno de “Firefly”. Obviamente, soy la primera que disfruta de este tipo de cosas pero me pregunto ¿En qué habría cambiado mi visión del episodio? ¿Lo habría disfrutado más al tener más información sobre el asunto o la pérdida del efecto sorpresa me habría perjudicado?

Suelo tratar este tipo de cosas como lo hago con las promos, es decir, ni caso. No quiero ver fotos promocionales de los capítulos, no quiero saber que el próximo de Supernatural es un chorrisodio ni que en el siguiente capítulo de Glee va a aparecer Rita la Cantaora de guest star. ¿Por qué? El efecto sorpresa.

Últimamente tenemos un acceso a la información tan inmediato que siento que se ha perdido un poco el encanto. Todos recordamos la cantidad de vídeos, estrategias y juegos virales que Lost esparció por la red. Probablemente fue parte de la magia para muchos pero también fue parte de la culpa de la sobredimensión del misterio que ellos mismos alimentaron. Yo me solía quedar en lo básico

Twitter es otro mundo. Aunque es cierto que los usuarios hemos aprendido a controlarnos a la hora de spoilear, un simple comentario como “me ha encantado el guiño a nosequeserie” te condiciona a la hora de ver un episodio. Lo buscas constantemente y además te preguntas si lo habrías visto de no ir pre-avisado. Y no voy a entrar en Tumblr, que para algunas cosas lo carga el diablo.

Por supuesto, me gustan los virales. He estado la primera de la fila para leer los comics de Fringe, he seguido con ganas los webisodes de Dexter y no puedo evitar emocionarme con cada pequeña píldorita que HBO suelta de Juego de Tronos, pero creo que el exceso de cierto tipo de información le ha quitado un poquito de magia a eso de sentarse delante de la televisión con las expectativas limpias.


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El otro lado de la luciérnaga

Cuando elaboré aquella entrada describiendo los comics de Fringe (que he actualizado con noticias sobre la segunda serie, por cierto) ya lo dije: No soy de estas cosas.

Pero Fringe tiene un poder sobre mí y siempre ando pendiente de todo el material anexo a la serie que ronda por ahí. Lo bueno es que no es abrumador (como sucedía con los cansinos de Lost) y son pequeñas píldoras fácilmente seguibles y disfrutables.

Después de acabar de publicar Tales From the Fringe en cómic, se lanzaron con unas novelas gráficas animadas. Las comenzaron a publicar a finales de noviembre y en total han sido 5 vídeos de 2 minutos que tienen relación directa con el último episodio emitido, “Firefly”.

Cuidado que a partir de ahora hay spoilers para los que no estén al día (hasta el 3x10 incluído) empezando por este vídeo recopilatorio.


En la novela gráfica vemos “el otro lado” de los planes de El Observador. Vemos a Bobby, el hijo del personaje de Chistopher Lloyd, vemos a la niña y la luciérnaga y conocemos toda esa cadena de eventos que provocó August al salvar a Peter.

La novela gráfica es interesante para los fringeros, pero hay que decir que la calidad de la imagen no es muy buena. Supongo que en la web original y en Hulu (ambas inaccesibles desde IPs españolas) se verían muchísimo mejor.

Atención, por cierto, a los recuadros del narrador, que reproducen exactamente la conversación que tiene con Walter en el episodio y que hace referencia a todo aquello de que todo tiene sus consecuencias.

Con respecto al episodio en sí, y ya que este post no pretende ser una review, quiero destacar algunas cosas concretas. Primero, el invitado de lujo. Christopher Lloyd está excelente en su papel y es una pena que no podamos ver más de ese dúo con Walter. Me gustó mucho el detalle en la penúltima secuencia, cuando los Bishop están hablando, donde suena “If I Only Had a Brain” de El Mago de Oz de fondo.

El ultimátum de Peter a Olivia por su libro favorito se une a la colección de momentos memorables que nos regalan últimamente y ese comienzo con el “soy una proyección astral de mi mismo” también se une a esos momentos del dúo Bishop que tanto me gustan. Además, ese punto con Walter siendo consciente y aceptando las leyes del universo y su relación con Peter ha estado cocinándose a fuego lento desde que supimos la verdad sobre el asunto y lo han resuelto de una forma excepcional con un episodio delicioso, de mucha sensibilidad y muy hábil a la hora de contar la historia del personaje episódico y emocionar a la vez que lo integraban perfectamente con toda la trama más mitológica y horizontal de la serie.

Por suerte, el regreso en su nuevo día ha ido muy bien en audiencia. Esperemos que lo mantenga frente a la competencia de esta semana y podamos disfrutar de una de las mejores series actuales por mucho tiempo.


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Parodias, referencias y homenajes

Me encanta cuando las series se ponen en plan meta. Las referencias frikitelevisivas hacen que disfrute de títulos como Community o Greek. En 30 Rock ya nos tienen bien acostumbrados a sus puyitas televisivas y Padre de Familia no deja títere con cabeza. Con mi reciente obsesión con The Closer, me he topado con la parodia de la serie en el Barrio Sésamo americano y he decidido recopilar alguno de mis momentos referencia favoritos más recientes.

Empiezo con Barrio Sésamo y es que se las apañan para hacer parodias muy acertadas y cuidadas de la serie a la vez que no pierden el espíritu educativo, bien sea para contar con 30 Rock o rimar con Tru Blood Mud. Las chicas de ByTheWay hicieron una recopilación hace unos meses que os recomiendo. Yo os dejo aquí con el excelente sketch de The Closer.



Aunque las mejores referencias de Community no son de televisión, es un ámbito que está siempre muy presente. Abed contínuamente mide su vida como si fuera una serie, con sus cliffhangers y spoilers incluídos o comparaba a Jeff y Britta con Ross y Rachel. Pero quizá la referencia televisiva más memorable sea su interpretación de Don Draper en Mad Men.



Hablando de Friends… como una de las mejores y más relevantes de la historia de la televisión (ea), tiene y ha tenido muchísimas referencias en otras series, pero hay una que recuerdo con especial gracia y es a aquella rusa que Anwar quería llevarse a la cama en Skins. Anka había aprendido todo su inglés de Friends y decía cosas como “How you doing” y formulaba frases a lo Chandler. En los minutos 5 y 9 de este vídeo podéis ver ejemplos.

En Padre de Familia las referencias televisivas son constantes. Ahí tenemos la de Jack y Kate de Lost, a Tom Cruise en Oprah, a Moltisanti ayudando a Stewie a cavar un hoyo, las conversaciones de Laguna Beach, las rápidas conversaciones de las Gilmore o el cachondeo con el final de Los Soprano que puedes ver aquí. Pero me voy a quedar con la parodia a las series de Sorkin, “La cocina



Siempre defenderé Greek. Es una de las mejores y más divertidas series en su género (comedia/culebrón adolescente) y a medida que han ido pasando los episodios, se han vuelto cada vez más frikis. Sólo hay que ver los primeros 6 minutos del 4x02 para darse cuenta. Ahí está una de las referencias más divertidas de la serie. Es de Star Wars, no es tele, lo se, pero tenía que ponerlo.


La lista de referencias y parodias televisivas podría ser eterna así que me despido con unas cuantas que os recomiendo. Seguro que vosotros podéis aportar en los comentarios más vídeos interesantes y espero que lo hagáis para ir haciendo esta lista más grande :D Ah, entre esos comentarios espero vuestras parodias favoritas de Los Simpson, que de tantas que tienen me costaba centrarme en una.






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Colega, ¿Dónde está mi premio?

Con los Emmy, los Globos de Oro soy algo bipolar. Por una parte los rechazo pero por otra me es imposible ignorarlos y seguirlos con pasión. Pero hoy no voy a comentar los resultados de la ceremonia de anoche, no. Hoy vengo a reivindicar alguno de esos grandes olvidos que aún permanecen en la memoria de muchos.

Empiezo con el género. Este año los Globos se han acordado de The Walking Dead, algo con lo que no estoy especialmente de acuerdo a pesar de haber disfrutado de su primera temporada, pero las producciones de ciencia ficción siempre han sido grandes ignoradas. Ahí tenemos algunas como Battlestar Galactica o Fringe, siempre nominadas a categorías técnicas (y parece que tengamos que dar gracias). Ni siquiera estoy pidiendo que sean nominadas en las categorías a mejor serie, pero que John Noble aún no tenga un premio en sus manos debería ser denunciable. James Callis, aquel deliciosamente odiable Gaius Baltar, fue también absolutamente ignorado. De Expediente X al menos se acordaron, y de Gillian Anderson y David Duchovny algunos años, pero premios prácticamente sólo caían técnicos. Alias también tuvo que conformarse con premios técnicos y alguna nominación a Jennifer Garner.

Luego tenemos el caso de las cadenas menores. Ahora la cruz la tiene The CW, que ve cómo todas sus producciones son completa y absolutamente ignoradas. No digo que tenga muchos títulos que lo merezcan, pero cuando los tiene, da exactamente igual. Fue, por ejemplo, el caso de Veronica Mars, cuya actriz protagonista, Kristen Bell, nunca tuvo el reconocimiento que merecía. Esto viene de largo ya que todas aquellas series WB siempre fueron grandes olvidadas. Sin entrar en categorías de series, que son mucho más duras, ahí tenemos a otros intérpretes ignorados como Keri Russell o Sarah Michelle Gellar. Pero el acabóse lo tenemos con Lauren Graham y su fantabulosa Lorelai Gilmore. En esta línea, aunque ya no de cadenas pequeñas, encontramos My So Called Life o Freaks and Geeks, y es que lo teen no tira en los premios.

Oh, wait. Lo teen no tiraBA en los premios, porque este año hemos tenido que mordernos el labio al ver como Glee arrasaba en sus categorías mientras que otras grandes comedias eran olvidadas, como es el caso de Community o la excelente segunda temporada de Parks and Recreation. Pero la comedia siempre ha estado complicada. Los huecos se ven siempre reducidos a la mitad por las dramedias de cable contra las que poco tienen que hacer sitcoms consideradas menores como las que he mencionado. ¿Se acordarán los Emmy de Martha Plimpton por su papelón en Raising Hope? ¿Será el último año de The Office cuando por fin reconozcan el trabajazo de Steve Carrell? Gracias a Martinyfelix por recordármelo en los comentarios, porque con el tiempo que llevo dando la brasa con el premio para Michael Scott, no me puedo creer que me olvidara. Pero en esta categoría, para mí, hay dos grandes perdedoras: Roseanne y Friends.

La sitcom protagonizada por Roseanne Conner es una de la mejores que yo he disfrutado y cada año sólo se acordaban de nominarla a ella, pero nunca de la serie. Pero el caso de Friends es de traca. Una de las mejores series de la historia en calidad, en audiencia, en repercusión mediática internacional… y tiene un mísero Emmy a mejor serie. De ellos, sólo Jennifer Aniston y Lisa Kudrow se llevaron un premio y Courtney Cox no fue nominada NUNCA por su Mónica Geller. De hecho, la deben de tener manía porque este año ha sido su primera nominación con Cougar Town. Ah, y no se me olvida Matthew Perry, que fue nominado una sóla vez por su interpretación de Chandler mientras Matt LeBlanc era nominado prácticamente cada año.

Hay algunas heridas que han sido curadas parcialmente, como las nominaciones al matrimonio Taylor de Friday Night Lights en los últimos Emmy o los premios también al reparto de Breaking Bad. Y no se cuántas temporadas brillantes tiene que tener Dexter para que la serie y su protagonista reciban un premio. Hay otras grandes olvidadas que me dejo en el tintero, como la aclamada por la crítica pero absolutamente ignorada por los premios The Wire (David Simon debe tener la negra porque también han ignorado a Tremé este año). O un caso histórico: Michael Landon, gran ignorado y reivindicado durante los nueve años de La Casa de la Pradera… y es que el culebrón está tan estigmatizado como la ciencia ficción o las series adolescentes.

En fin. Suerte que existen todos esos premios especializados (guionistas, actores, directores, scifi, Satellite, ASC, TCA y un largo etcétera) para quitarnos las espinitas. Yo se que me he dejado muchísimos olvidados y olvidadas en este pequeño repaso y por eso ahora es vuestro turno. Desahogaos, que lo estáis deseando.



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Lights Out: Primeras impresiones.

Patrick “Lights” Leary es un ex campeón de pesos pesados. Decidió dejar el ring a petición de su mujer después de una brutal lucha contra “Death Row” Reynolds. Cinco años después de aquel momento, Leary tiene problemas económicos. Su gimnasio de boxeo no da dinero y vivir de hacer publicidad como estrella es complicado con tanto tiempo de retiro a sus espaldas. El estilo de vida que tienen él y su familia le obliga a buscar ingresos urgentemente.

Este es el punto de partida del nuevo drama que FX ha estrenado esta semana. A los que, como a mí, el tema del boxeo les echa para atrás, hay que decir que ese tema es poco más que una excusa. A los que tengan grandes expectativas de combates, puñetazos y sangre, no lo van a encontrar. Al menos no de momento. Por supuesto, esta es la impresión que da el contenido tras únicamente el primer episodio pero parece bastante evidente que no veremos un combate hasta el final de la temporada.

Lights out no inventa nada nuevo y la presentación de la historia y circunstancias de los personajes está llena de clichés del género, lo que la hace bastante predecible si nos ponemos a pensar en el camino que irá llevando la trama. Sin embargo, tiene varios elementos positivos que compensan lo típico de la propuesta. Uno es el tono. Lights Out no juzga. No coloca al Boxeo como héroe o villano. Tampoco lo hace con su protagonista ni los que le rodean. Consigue un relato muy neutral que da mucha naturalidad a las historias. Otro elemento positivo es el rimo. Esto es un drama familiar y el guión es hábil a la hora de intercalar los diferentes flancos de una historia que, de momento, apenas tiene tramas secundarias. Recurre al montaje y a los flashbacks para aligerar el relato y eso hace que el episodio se pase en un suspiro.

Pero lo mejor de Lights Out es su personaje principal, Patrick. Holt McCallany hace un trabajo excelente con un personaje que encuentra un buen equilibrio entre las exigencias más típicas de la naturaleza de la historia con los detalles y cualidades diferenciadoras. A medida que avanza el primer episodio, el espectador va descubriendo qué hace a Patrick diferente, un ex luchador que no se arrepiente de su decisión pero sigue jugando con el boxeo, un hombre imponente que controla su temperamento y no libera su agresividad con facilidad. Tiene secuencias incómodas, tensas, dramáticas e incluso divertidas. Desde luego, no esperaba soltar una carcajada con una serie así. Es un personaje con bastantes matices que resulta muy interesante ya sólo con este primer vistazo.

Lights out no va a revolucionar la vida de nadie, pero es un producto bien escrito, bien realizado y cuya evolución puede resultar interesante. Merece la pena echarle un vistazo.




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Sobre Brenda y otras virtudes de The Closer

No soy muy amiga de los procedimentales policíacos o similares. Cada cierto tiempo decido empezar con alguno y, aunque de primeras me parezcan series bien escritas o entretenidas, pronto pierdo el interés y, tras unos cuantos episodios que suelen rondar la decena, empiezo a perder el interés y acabo por desengancharme. Me pasó con Leverage, Castle, White Collar o Warehouse 13.

Pero, como con todo, hay excepciones. Si me paro a pensar en los procedimentales que me han gustado, la mayoría lo han conseguido gracias a los personajes y su dinámica, como Bones, y muy pocos por un constante interés de los casos episódicos, como Haven.

Teniendo en cuenta eso, The Closer es la combinación de elementos perfecta. Liderado por una de las más originales e interesantes féminas televisivas, el plantel de personajes de la serie está excelentemente equilibrado. Cuando sumas esto a unos casos emotivos y atractivos, el resultado es un procedimental policiaco cuyos episodios se pasan en un suspiro y, además, tienen la capacidad de enganchar.

Pero vamos por partes.

Brenda Johnson. Ella es el principal atractivo de este drama de TNT y es que ha resultado ser mucho más original y especial de lo que había previsto.

Brenda es un personaje femenino fuerte. Tiene las cosas claras, los tiene bien puestos y verla en la sala de interrogatorios, llevándose a su terreno a sospechosos y testigos, es una absoluta delicia que provoca una caída de mandíbula al más pintado. Eso era lo predecible. Un personaje femenino encabezando una serie policíaca donde el resto del reparto es prácticamente masculino casi exigía un personaje así.

Pero Brenda es mucho más. Es un personaje perfectamente construido y deliciosamente complejo. No es implacable. Es dura cuando tiene que serlo, pero también muy sensible. No puede evitar sentirse apenada y asqueada ante ciertos casos o conductas de sus compañeros. Y no se esfuerza en ocultarlo.

Lo que más me fascina de ella es lo misteriosa que puede llegar a ser. En ocasiones resulta transparente y en otras completamente opaca. La ves sonreír y no sabes si es de verdad o para conseguir lo que quiere. Se pone en modo agradecido y es difícil de saber si es sincera, está siendo sarcástica o manipuladora. Al menos no de primeras. Un personaje así es muy refrescante.

Detrás de este personaje tan meticulosa y brillantemente construido está una actriz que lleva todas esas características al siguiente nivel. Kyra Sedgwick está espléndida en un papel extremadamente complicado. Consigue que Brenda se haga querer hasta en los momentos más complicados para ello. Es capaz de encarnar un personaje con mucha fuerza y porte y, a la vez, resultar entrañable y adorable en ese caos que es su casa o su bolso y esos momentos casi sexuales que tiene con el azúcar. Le da al personaje tantos matices que es difícil destacarlos todos, ya’ll.

Debido a la naturaleza de la trama horizontal de la primera temporada (Brenda intentando hacerse un hueco en su nueva comisaría), el resto de personajes está bastante eclipsado por la presencia de ella. No por ello dejan de apreciarse algunos compañeros con mucho potencial, personajes interesantes que preveo que darán chicha y tralla a Brenda en las siguientes temporadas. Quiero destacar a Fritz, uno de los personajes secundarios mejor construidos.

Fritz tiene poca presencia pero cuando interviene, demuestra la gran personalidad que le caracteriza. Un hombre inteligente y fuerte que a la vez siente una debilidad por Brenda que no puede ocultar. Cuando eso lo mezclas con el increíble atractivo, carisma y presencia que le otorga Jon Tenney, la combinación es explosiva. Espero que el personaje dure mucho, porque juntos nos regalan momentos que van desde la ternura hasta la tensión, y con mucho humor de por medio.

La otra gran virtud de The Closer son sus casos. La estructura de los episodios está bastante marcada a partir de los pasos lógicos de una investigación policial. Todos tienen muchos elementos en común, donde el momento del interrogatorio es la columna vertebral. Sin embargo, los excelentes guiones de la serie alcanzan un nivel de interés y enganche admirables en prácticamente todos los casos. La estructura es similar pero los avances y la evolución de las tramas ocurren de forma muy orgánica y natural que, combinada elementos nuevos, no resulta monótona.

Los personajes episódicos son atractivos y conectan con el espectador muy fácilmente, consiguiendo un alto interés. Además de esta sensibilidad especial para tratar los casos, el ritmo es otro de sus puntos más fuertes. El homicidio de turno entra a saco. No hay previos innecesarios ni momentos de chascarrillo policial metidos como relleno. En The Closer cada frase sirve para algo y en cada secuencia están pasando tres cosas a la vez como mínimo. Más si están en la comisaría. Y muchas ocurren en segundo o tercer plano. Eso es algo muy complicado de hacer bien y esta serie se alza como toda una experta desde el primer momento.

No queda mucho más que añadir a parte de que me he ventilado la primera temporada en a penas tres días y sigo con muchas ganas de más. Si estáis buscando un buen procedimental, una serie bien escrita, de personajes e historia interesantes, The Closer probablemente sea una de tus mejores opciones.




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El primer contacto con Episodes

Sean and Beverly Lincoln son los creadores y escritores de una serie de éxito en Gran Bretaña. Es éxito de audiencia y crítica y durante sus cuatro años de antena se ha llevado numerosos premios. Mark Lapidus es un importante productor americano que ha puesto el ojo en su serie y quiere que los Lincoln adapten su éxito en USA.

Sean y Beverly llegan a Los Ángeles muy emocionados pero su entusiasmo empezará a apagarse cuando tengan que ceder ante las “sugerencias” de la cadena y aguantar sus hipocresías. Cuando la productora sugiere que el personaje principal sea interpretado por Matt LeBlanc la respuesta de Sean es “el personaje es el director de un internado de élite y vosotros estáis sugiriendo a… Joey?”.

Esta es la premisa de la nueva comedia que Showtime estrena el 9 de enero y cuyos primeros dos episodios se han filtrado este fin de semana y ha cubierto las expectativas que tenía de ella.

Tengo que admitir que tengo debilidad por el tipo de humor en el que se mueve “episodes” y es que los capítulos están plagados de divertidísimos momentos incómodos que en muchas ocasiones rozan la vergüenza ajena.

También han acertado con los personajes. Empezando por los dos protagonistas y siguiendo con Matt LeBlanc haciendo de sí mismo, y autoparodiándose de paso, el productor y sus ayudantes. Quiero remarcar especialmente a la directora de comedia de la cadena, con su permanente cara de comer limones y su incapacidad de resultar tan creíble como en resto en halagos e hipocresías. Me parto cada vez que la veo.

Detrás de esta serie, co-producida por la BBC y Showtime, está David Crane, uno de los creadores y guionista de Friends entre otras series como The Class o Dream On. Junto a él está Jeffrey Klarik creador de Loco por tí que trabajó con Crane en The Class. No son malas credenciales para la serie.

Los episodios no son una constante fiesta del humor pero la combinación del ritmo adecuado, los personajes, el tono irónico y ese humor centrado en la incomodidad de las situaciones consiguen que este primer contacto con la serie haya sido de lo más satisfactorio.

Creo que estamos ante uno de los estrenos más interesantes de la midseason y un título que tiene cualidades para convertirse en una comedia a tener muy en cuenta.



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