¿Qué oportunidades le quedan a Fringe?

Fringe ha sido movida a los viernes. Este es, junto al sábado (día en el que ni siquiera se programa ficción en prime time casi nunca), el peor día de la semana para ser emitido. ¿Por qué?

Los viernes es el primer día del fin de semana y ese target que tanto buscan las cadenas, el que compone las audiencias demográficas (18-34 y 18-45), sale de casa a gastarse el sueldo en los productos y películas que han visto anunciados el jueves anterior (el prime time más competitivo e importante de la semana). Pero todo este argumento realmente no sería necesario; la experiencia esta ahí y nos enseña que el viernes es el “día de la muerte”.

El cambio trae problemas añadidos. El parón navideño normalmente supone una caída de audiencias para muchas series (algo que nunca comprenderé… es como si se olvidaran de su cita semanal con ellas) y las más dañadas son aquellas con peores datos. Fringe podría tener una ventaja en el aspecto autoconclusivo de su formato pero la ha perdido ya que cada vez se ha ido seriando más. Al hacer el cambio de día en el parón navideño, el desconcierto podría ser un factor muy negativo para la serie. Sin embargo, en este sentido, creo que Fringe está más cubierta ya que su audiencia es muy fiel. Pero de eso ya hablaré después.

Por otra parte, en enero comienza la midseason y con ella llegan nuevas series a la cadena, que fácilmente pueden robarle protagonismo y audiencia a ésta, nuestra serie, como la avatarera Terra Nova de Spielberg o lo nuevo de J.J. Abrams, Alcatraz. Y ya no es tanto un tema de competencia sino de dinero. Fringe es una serie cara y sólo con lo poco que se sabe de las otras dos producciones, también son muy caras de hacer y ni FOX ni nadie puede hacer frente a tanto presupuesto, lo que jugará muy en contra de Fringe si alguna de las dos mencionadas tiene éxito.

Pero no todo está perdido. Fringe tiene algunos ases en la manga. El más importante viene de mano del DVR. Casi la mitad de la audiencia total de la serie la ve en diferido. Como ya conté en el último programa de Ohhhtv podcast, las series más vistas a través de DVR tienen un valor añadido: no sólo se pueden vender esos espectadores como audiencia potencial sino que además constituye audiencia fiel que luego responde positivamente a cambios de horario y a ventas en Dvd.

Además, Fringe ha estado peleando con uñas y dientes en la noche de los jueves, la más complicada de toda la semana. El hecho de que consiguiera hacerse un hueco en ella, ya dice bastante y quizá consiga robar espectadores a algunas series de target similar como son Supernatural o CSI Nueva York. Y ya no sólo eso sino que sus datos en diferido demuestran que tiene un grupo de espectadores interesados en verla y quizá fuera de la amplia y fuerte oferta de los jueves, Fringe sí gane la batalla.

Un último factor a su favor es la sindicación. Con una temporada más podría, apurando, optar a ella y seguro que en FOX ya se lo han planteado tras conocer los datos de audiencia en diferido que tiene Fringe. La sindicación es una buena forma de obtener jugoso beneficio de la serie y minimizar ese aspecto negativo que es su elevado coste de producción.

He dejado claro en contadas ocasiones que Fringe es la serie que más disfruto actualmente y este tema me duele especialmente. Por una parte me entristece mucho que algo que ha crecido y mejorado tanto con el paso de los episodios, que mezcla hábilmente varios géneros y que cuenta con una trama y personajes de lo más interesante del panorama actual siendo a la vez una serie asequible a nivel mainstream, no haya calado entre la audiencia. Por otra no hago más que pensar en dónde estamos ahora. La serie nos está regalando sus mejores episodios y según se desarrolla la historia y el momento en el que se encuentra la producción, veo difícil que sus artífices dispongan del tiempo necesario para darnos un final digno de la calidad que nos han ofrecido hasta ahora.

En fin. Lo único que es seguro ahora es que hay tantísimos factores que juegan en esto de la programación televisiva y la audiencia que le acompaña, que lo que hago no son más que conjeturas. No me extrañaría leer a alguien que defiende lo contrario que yo con argumentos igualmente válidos.

Sólo me queda decir: ¡¡Go Fringe, Go!!




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¡NO TE SOPORTO! (9)

Hace tiempo que no reparto un poco de odio por estos lares y he decidido que ya era hora de remediarlo. Bueno, más que decidido, mi puesta al día con Parenthood casi me ha obligado a ello.

Camille de Parenthood
En serio, yo no se qué le pasa a esta mujer en la cara. No se si Bonnie Bedelia tiene una cita semanal botoxfílica ineludible o que realmente la mujer no tiene ningún tipo de control sobre los nervios faciales, pero entre su casi nula capacidad interpretativa y su personaje, cada vez que protagoniza una trama (ejemplo práctico: clases de baile) me amarga el episodio. Camille es uno de los personajes más inaguantables, agrios, desagradables y hostiables de la televisión actual. Parenthood no se queda corto en féminas inaguantables como Jasmine y su carita de cordero egoísta degollado que no soporto o la cara de estreñida constante de Julia.

Emma de Glee.
Una de las mejores características de Glee es la facilidad y tranquilidad con la que se rebootea a sí misma en cada episodio. Esto se agradece mucho cuando algunos personajes desaparecen sin dejar rastro durante un par de episodios y es que si ya sólo de ver a Emma se me activan todas las alarmas, cuando el previously anuncia peligrosamente que va a protagonizar una trama, siento serias sensaciones de mandar el episodio a la papelera. Pero en plan máy+supr, “-¿Desea suprimir definitivamente? – Frakkin yes-“. Y es que no puedo con esa carita ñoña de chica buena. Siempre que aparece, me aburre a excepción de su “Touch me” en el Rocky Horror Glee Show, que tenía la moñez que le caracterizaba pero tuvo su gracia.

Luc de Brothers and Sisters
Lo siento, no puedo. Se que tiene muchos fans pero a mí esos aires de francés romántico y entregado a la mujer de ama me ponen muy nerviosa. Siempre creyéndose tan comprensivo y con la razón absoluta. Siempre tan sacrificado y paciente que parece empeñado en dejar mal a Sarah, que la amo como mujer ambiciosa, fuerte, que sabe lo que quiere, que no se anda con chiquitas. Tuvo su gracia en un principio pero ahora ya me cansa. Pena que creo que tendré que soportarle hasta que acabe la serie... Menos mal que al menos está buenorro.

Quinn de Dexter
De nuevo, la serie de mi asesino favorito, y tras un arranque tambaleante, nos está ofreciendo una temporada magnífica. En esta serie hemos tenido varios personajes tocapelotas y, aunque no llega al nivel de Doaks, estoy en modo odio-a-Quinn. Y no es ese personaje al que amas odiar como a Arthur Mitchell, no, es un odio del tipo “a todo cerdo le llega su San Martín”. Y no me entendáis mal, el hecho de que esté por ahí enredando le da su tensión al tema, pero es que esa cara de asco constante que tiene y el porte tipo “oh, como me atormenta la autoconsciencia de ser un chico malo sin remedio” me repatea.


En fin. Ya basta de repartir odios por hoy. Sois libres de desahogaros con vuestros personajes odiados en los comentarios. Si queréis leer más estopa...

No te soporto 1: Kim Bauer (24), Duncan Kane (VM), Nikki (Heroes)
No te soporto 2: Rachel (OTH), Chuck (GG), Locke (Lost)
No te soporto 3: Mohinder (Heroes) Ryan (The Office) Lucas (OTH)
No te soporto 4: Pedro (El Internado), Laurel (Privileged), Angela (FNL)
No te soporto 5: Aaron (GG), Toni (El Internado), Jenna (30 Rock)
No te soporto 6: Tommy Walker (B&S), todo el elenco de Harper's Island, Mandy (WW)
No te soporto 7: Ssssokie Stackhouse (True Blood), Ryan (B&S), Billy (ally McBeal)
No te soporto 8: Jordan (Greek), Will (Huge), Jessica (Hung), Amanda (Top Chef 7), Flo (TAR 3) y Sendhil Ramamurthy (en general).


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PORQUÉ EL LEÓN ES EL REY DE LA SELVA

Los dramas de personajes tienen muchas dificultades de base. El peligro potencial de convertirse en un culebrón y el caer endogamia aumentan con el paso de las temporadas. Algunas consiguen superar o disimularlo con elegancia y otras se entregan sin miedo ni máscara. Pero Friday Night Lights consigue estar un escalón más arriba que la mayoría.

En esta serie lo realmente importante, lo que la hace especial, es el cómo y no el qué. No importa tanto que sean un puñado de adolescentes tratando de sobrevivir al instituto, al football y a sus padres. No importa tanto que sean parejas tratando de sacar adelante un matrimonio, una familia, un empleo. Lo que verdaderamente importa es cómo se cuenta.

La magia de Dillon es que todos sus habitantes son personas tan reales como cualquiera de nosotros. Personajes que, tras cinco temporadas, siguen siendo los mismos que cuando empezamos nuestra aventura vitoreando a los Panthers. Las personas no cambian. Podemos evolucionar, sí. También podemos aprender… Pero seguimos siendo la misma mujer de principios, categórica y generosa con todo y para todo o el mismo entrenador de porte implacable que cree en la victoria del honor por encima del marcador.

Puedo ser un joven problemático con una madre drogadicta que decide hacer un cambio en su vida gracias a la constancia y disciplina del football pero seguiré mi naturaleza violenta hará difícil el controlar la rabia cuando veo peligrar mi, por fin apacible, existencia.

Friday Night Lights juega con todos los elementos para mantener ese aura de realismo y melancolía tan característicos que siempre ha tenido. Desde los planos furtivos hasta la música, todo forma parte de esa atmósfera gris que se rompe al regalarnos notas de color cuando los Lions agitan sus cascos rojos en el aire tras una dura victoria.

Sólo en Dillon son capaces de despedir a personajes insignia de la serie y dar paso a unos nuevos con elegancia. Sólo en Dillon saben articular un discurso sobre el valor del respeto a uno mismo o la importancia de hacer lo correcto y conseguir ponernos la piel de gallina. Porque muchos podrían sentir la tentación de tachar sus diálogos de rebuscados, impostados o grandilocuentes pero la naturalidad, la espontaneidad y el realismo que le inyectan realizadores e intérpretes es siempre tan impecable que cierra bocas y abre glándulas lagrimales.

Después de todo lo que he escrito hasta ahora de uno de los dramas de personajes más imprescindibles, especiales y mágicos que he visto, no sólo me resulta muy complicado innovar a la hora de hablar de sus virtudes, sino que me descubro a mí misma reescribiendo los párrafos una y otra vez tratando de hacerle justicia y, además, ser lo suficientemente hábil para expresar todo lo que Friday Night Ligts me hace sentir. Espero haberlo conseguido.


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¡Qué duro es ser un Adolescente en televisión!

La adolescencia, como bien describe su nombre, es una fase complicada y la televisión se ha servido de esto para transportarnos a esa época de dramas y hormonas.

En el panorama americano, puedes ser un adolescente estándar viviendo en cualquier ciudad perdida del noreste de los Estados Unidos cual One Tree Hill. Pero hay que tener cuidado con ciudades como éstas, que empiezan con problemas básicos de convivencia, presión estudiantil o el drama amoroso de turno y acaban apareciendo padres asesinos, niñeras psicópatas y acosadores que se cuelan en tu casa. Aunque si luego acabo con imperios de la moda o siendo estrella de la NBA, casi me merece la pena pasar un par de calvarios.

Pensándolo, quizá prefiero Capeside. Y es que los protagonistas de Dawson Crece hablaban como un profesor doctorado en sociología y psicología a sus 16 años. Dawson, Joey, Pacey y compañía eran pozos de sabiduría en dramaturgia teen… una pena que no pudiera aplicar lo aprendido sin que me mirasen como a un marciano. Aunque para adolescencias moñas y encantadoras, casi prefiero las que se venden en Everwood. Y, ya que estamos, para adolescencias sabiondas y repipis, Stars Hollow te elijo a ti. Corrección: Paris, te elijo a ti.

Pero no nos engañemos. Lo más divertido es ser uno de los adolescentes populares. Sí, esos que llevan asociado el bitchismo por definición y lo practican sin descanso en cualquier serie teen que se precie. Personalmente prefiero huir del grupito de Gossip Girl, que yo para esto de los modelitos estrafalarios no valgo (aunque para los chóferes y casas de 200 metros en Manhattan sí) y sus dramas de alto standing no van conmigo. Casi prefiero ser una atleta de élite con mal perder en Make it or Break it.

Me gusta tanto Friday Night Lights que podría tener tentaciones de ser una habitante de Dillon pero esa vida de pueblo perdido de Texas, con tanto dramón familiar y tanta intensidad en todas las relaciones humanas creo que podría con mi existencia. Eso sí, casi sería capaz de sacrificarme por gritar con pasión cual Rally Girl en un partido de los Lions.

Evitemos adolescencias atormentadas y pasadas de rosca como las de Skins. A esos chavales hay que hacerles un monumento con esas vidas de drama adolescente elevado al cubo entre padres que pasan, drogas, amigos que no ayudan porque tienen tanta o más mierda que tú y donde los pocos momentos bonitos duran un amanecer o un baño en un lago. Si hasta hay que hacer lip dub! Quita Quita.

Aunque casi mejor cantar en Bristol que como miembro de Glee. Estos chicos tienen todo para evitar su adolescencia: Son los absolutos losers del instituto, cantan muy bien pero tienen tantos issues entre orientaciones sexuales, limitaciones físicas, limitaciones mentales y egos desmesurados que no sé yo si hay alguno que merezca la pena para ponerse en su pellejo. Y no nos olvidemos de la nula coherencia emocional que tienen en sus vidas… Yo me volvía tarumba. Aunque para loquitos raritos los de United States of Tara

¿Conclusión? Creo que lo mejor es que te toque ser un adolescente normal y corriente en Parenthood. Aunque con algún que otro drama teen, no dejan de ser personas a medio camino de la madurez conscientes de sus aciertos y errores.

Películas y series nos muestran todos estos tipos de adolescencia americana que ya tenemos asumida y aceptada casi como si nosotros hubiéramos caminado por alguno de esos pasillos llenos de taquillas, cheerleaders y quarterbacks del equipo de football, pero si queréis ver un interesante documental, que ha sido el detonante de esta entrada, os recomiendo “American Teen”. No os doy más detalles porque ya lo ha hecho mejor que bien Juan Polo en VayaTele.

Me voy, que la bitch del equipo de animadoras del insti de abajo se ha lesionado y yo y mi carácter patoso nos vamos a dar un par de piruetas.

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¿Dónde está el buen rollo de Supernatural?

La longevidad de una serie es un tema complicado y en ocasiones la duración óptima es incompatible con el éxito de audiencia. La televisión es un negocio y, al final del día, a una cadena como la CW poco le cuesta alargar innecesariamente una de sus series con mejores resultados.

Cuidado. En la entrada se mencionan algunos detalles de la serie hasta el 6x07. Sigue leyendo bajo tu propia responsabilidad.


Como ya dije en su día, Supernatural debería haber acabado con la quinta temporada. Era el mejor final para la historia y difícilmente podrían encontrar algo que superara al Apocalipsis en interés y fuerza. Dicho eso, yo no estaba especialmente reticente a esta nueva temporada. Decidí esperarla con los brazos abiertos y una confianza que se había ganado tras cinco temporadas.

Después de siete capítulos ya sabemos el tema central de la temporada: Sam ha perdido su alma. Además, parece que se han centrado en el vampiro alfa como el “monstruo de la pantalla final” y en los asuntitos sucios de Crowley con abu Winchester.

Estos primeros episodios no han estado mal y siguen bastante en la línea de lo que vimos ver el año pasado. Los guionistas siguen centrando la serie en los dramas de los personajes y sus relaciones y menos en los casos episódicos. Para mí, la serie estuvo en su mejor momento con la tercera y, sobretodo, la cuarta temporadas. El equilibrio entre el drama de personajes, el humor y los casos episódicos era perfecto.

El hilo de los acontecimientos forzaron a la quinta temporada a ser lo que fue, a perder bastante humor por el camino y a empezar a tomarse demasiado en serio a sí misma. No quiero confundiros. Me gustó la temporada anterior y me gustan los episodios de esta, pero para mí ya no es lo que era.

Mis esperanzas para esta sexta temporada era que, con la necesidad de rebootear ligeramente la serie tras el Apocalipsis, la historia volviera un poco a sus comienzos, ofreciéndonos de nuevo casos molones aderezados con el buen rollo y humor de los protagonistas junto con algo de trama chunga principal. Pero no.

Nunca me ha gustado tanto algo titulado Dos Hombres y Medio… y es que ese segundo episodio de la temporada fue un soplo de aire fresco y no hizo otra cosa que confirmar que, al final del día, lo que más me molesta de cómo ha evolucionado Supernatural es la falta de ese buen rollito entre los hermanos. El capítulo centrado en Bobby fue interesante por ser algo nuevo y el de los vampiros y sus técnicas “crepusculares” para captar víctimas tuvo ese toque cachondo al que me refiero.

Supernatural para mí siempre fue la serie disfrutable 100% a la que acudir, con la que sabía que siempre iba a pasar 40 minutos divertidos fuese el caso más o menos interesante. Y si había algún toque de todo ese mundo demoniaco-angelical, mejor. “You can’t handle the truth”, el sexto, ha sido un gran episodio con un caso de lo más interesante, con su dosis de trama principal en la justa medida. ¿Qué le ha faltado? Buen rollo.

Tengo mucho cariño a la serie y a sus personajes y, de momento, los aspectos positivos de esta nueva temporada superan lo suficiente a los negativos, y la voy a seguir viendo con gusto. Pero ya no es lo mismo, ni me apasiona como antes, ni la defiendo con uñas y dientes como solía ni estoy deseando que llegue el siguiente episodio…. Y es una pena.



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Pilotos 2010: THE WALKING DEAD

AMC se está ganando a pulso un hueco entre la élite del cable. Su posición como productora de ficción es considerablemente reciente pero está marcando un estilo a la hora de hacer las cosas: Excepcional.

Después de la archipremiada y adorada Mad Men, Breaking bad, ese drama que resulta ser una de las mejores series actuales, la estimulante y adictiva Rubicon y esa confusa pero visualmente interesantísima miniserie que es El Prisionero, nos llega The Walking Dead, adaptación del cómic homónimo de Robert Kirkman.

Tengo los cómics en casa pero, de momento, voy a ver la serie de nuevas, fresca. Quiero que me sorprenda. La lectura llegará después. Lo digo para que sepáis desde qué punto parto para valorarla. Ah, voy a hablar libremente del primer episodio. Aviso también por si no lo habéis visto.

The Walking Dead tiene un comienzo muy estándar. La forma de llevar la trama es muy clásica en esto de las historias post-apocalípticas con zombies, infectados o similares de por medio. Una forma muy efectiva de introducir a la audiencia en este tipo de historias es crear un personaje protagonista que represente al espectador, de tal forma que ambos vayan descubriendo la situación y las reglas de la mano. Es una de las mejores y más sencillas formas de llevar una presentación, que generalmente son más tediosas, sin perder el interés, la sorpresa o la tensión. Aquí Rick despierta solo y confundido en un hospital desangelado y poco a poco va descubriendo, y nosotros con él, la realidad a la que tiene que enfrentarse.

Como con su estructura, The Walking Dead no hace grandes alardes de originalidad en cuanto al desarrollo de la historia pero es la forma de mostrarnos esa historia la que hace que su primer episodio sea tan interesante, entretenido, sorprendente y disfrutable.

No voy a hablar demasiado de la obvia gran inversión que hay en la serie (espero que no sea sólo cosa del primer episodio), que nos regala esos planos postapocalipticos que tanto disfrutamos, unos zombies creíbles y, en definitiva, una atmósfera y ambientación estupendas para acompañar a la acción que elevan considerablemente la calidad del resultado final.

Lo que realmente quiero destacar es la dirección. Me gusta mucho Frank Darabont. Sus adaptaciones de mi querido Stephen King siempre las cuento ente las mejores (La Niebla, Cadena Perpetua, La Milla Verde…) y en The Walking Dead ha vuelto a sorprenderme y enamorarme.

Darabont hace suya cada secuencia de este episodio y convierte una situación normal y corriente (dentro de la normalidad de un producto de zombies, claro) en una experiencia excepcional gracias a su puesta en escena y sus brillantes planos. No sólo hablo de secuencias grandilocuentes como Rick cabalgando por la solitaria autopista que va hacia la ciudad o cuando va encontrándose con mares de cadáveres. Tampoco hablo sólo de ese momento tan videjueguil bajo el tanque o ese caballo encabritado ante una masa de zombies cuando dan la vuelta una esquina. Hablo también de momentos y detalles pequeños pero remarcables como el ojo de Rick que mira cómo se gira el picaporte o ese zombie escurriéndose por la valla tras ser disparado.

Además de los mencionados me quedo también con la tensión y la emoción de ese momento en el que Morgan intenta infructuosamente de reunir el valor para acabar con el estado zombie de su esposa, mientras Rick apenas tarda unos segundos en comprender que es mejor acabar con el sufrimientote la pobre mujer sin piernas. Ah, y otro minipunto por conseguir todo lo que consigue sin recurrir a la oscuridad de la noche. Que se guarden la noche para momentos específicos (y esperemos espeluznantes).

Por lo que me han contado algunos que sí han leído los cómics, este primer episodio da a entender que algunos secundarios esporádicos del cómic darán más juego en la serie y yo espero que sea así. Una colección de pequeñas pero intensas y emotivas historias que vayan surgiendo en cada episodio puede ser un gran valor añadido para esta producción que, de momento, se ha ganado un hueco privilegiado en mi lista de visionados semanales.

Y a vosotros ¿qué os ha parecido?¿Ha estado a la altura de vuestras expectativas hayáis leído o no los cómics?




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